“Después de eso todo fue distinto, y es que siempre es así, después de un beso bien dado todo cambia, quizá ya no sabes cómo tratar a la persona, te quedas confundido y un poco embriagado por el sabor y el placer que este mismo lleva, que comienza en tu boca y después recorre todo tu ser y puede o no quedarse en ese límite… O puede llegar a tu alma… Y si llega a tu alma, ya estás del otro lado, propenso a enamorarte o a poco menos que eso, pero a mucho más que la simple atracción. Y como negarlo, parecía que él tenía el mapa exacto para llegarme al alma.”